a propósito de la costanera norte...

1.- Un anacronismo del siglo XX. La construcción de autopistas en las zonas urbanas es un anacronismo del siglo XX, de comprobada ineficacia para resolver los problemas de accesibilidad que registra una ciudad extensa y altamente fragmentada como Santiago de Chile. Las autopistas urbanas promueven nuevas demandas de desplazamiento y de lejanías, registran grandes problemas de conexión con el tejido vial de escala comunal y barrial, inciden sobre el crecimiento de la periferia, se asientan sólo en la velocidad y descuidan la generación de facilidades de accesibilidad y  proximidad. Estos dos últimos valores deberían sustentar la vialidad urbana del siglo XXI.


2.- Los costos que asume el contribuyente.

El efecto social negativo de las autopistas de peaje es que el usuario termina pagando hasta tres veces por su construcción:

 

1.- mediante el impuesto de los contribuyentes para construir la obra pública (cerca del 40% del costo total de la obra proviene de fondos públicos);

 

2.- mediante pago directo cuando se utiliza; y

 

3.- cuando el Estado subsidia mediante el impuesto de los contribuyentes, las empresas concesionarias por  volúmenes mínimos y congestiones de tráfico.

 

3.- Alternativas de mayor beneficio social.

La justificación que motiva la construcción de la Costanera Norte tampoco tiene asideros técnicos que avalen su utilidad social. Grandes ciudades europeas, tales como  París, Londres, Roma y Madrid, por ejemplo, han resuelto las demandas de conexión con sus núcleos aeroportuarios mediante sistemas ferroviarios metropolitanos. Otras ciudades, Buenos Aires  y Washington, estudian extender el sistema ferroviario para atender las demandas de conexión de sus terminales aéreas, amén de servir a un universo mayor de usuarios. También, la resolución de la discontinuidad del sistema vial transversal, que obstaculiza la conexión entre el oriente y el occidente de Santiago, es otra alternativa menos traumática y onerosa que la autopista.

4.- La arteria como pieza estructurante.

Después de los impactos negativos provocados por el modelo de urbanización aplicado a lo largo del siglo XX, en algunos casos con efectos similares a los que ha tenido la industria química sobre el medioambiente, es necesario modificar el sentido unidireccional y rupturista que tienen las grandes obras públicas que, como la Costanera Norte, se construyen en la ciudad.

 

La arteria no puede ser sólo lo que es y algo más, también debe transformase en una  oportunidad para pensar en el diseño de toda la franja de influencia por la cual discurre, incluidas las áreas construidas, el río Mapocho y los parques lineales existentes y futuros.

 

5.- El debate del cómo crecer.

La estructura urbana de una ciudad sin autopistas difiere radicalmente de aquella que cuenta con estas arterias de alta velocidad.

 

Los nuevos impactos derivados de esta situación se sumarán a los efectos perversos provocados por la gran extensión y fragmentación de nuestra ciudad, trasladando el debate urbanístico desde el cuánto al cómo crecer.

 

De allí la importancia de transformar el crecimiento en una operación cualificante, que introduzca factores de habitabilidad y accesibilidad al medio urbano a través de un proyecto de ciudad y territorio.

jfs/ 05/09/01


creada 09/2001   update 08 / 2004

carta abierta al ministro de obras públicas

christian de groote, remberto echeverría y otros

santiago de chile / agosto 19 de 2004